Y: El Último Hombre

  • TítuloY: El Último Hombre Libros 1 a 5.
  • Edición originalY: The Last Man #1-60 USA (Vertigo/DC Comics, 2002-08).
  • Edición nacional más recienteECC (cinco volúmenes, cartoné, 2018-19).
  • Argumento y guiónBrian K. Vaughan.
  • Dibujo: Pia Guerra (Y: The Last Man #1-15, 18-20, 24-31, 36-39, 43-46, 49-52 y 55-60) con Paul Chadwick (Y: The Last Man #16-17), Goran Parlov (Y: The Last Man #21-23) y Goran Sudzuka (Y: The Last Man #32-35, 39-43, 47-48 y 53-54).
  • Entintado: José Marzán Jr. (Y: The Last Man #1-52 y 55-60) con Goran Sudzuka (Y: The Last Man #53-54).
  • Color: Pamela Rambo (Y: The Last Man #1-17) y Zylonol (Y: The Last Man #18-60).
  • Género: Ciencia-ficción, post-apocalíptico, drama.

“La genética es una lotería. Eres el único superviviente de una plaga apocalíptica pero tienes entradas.

No se puede tener todo.”

En ocasiones la vida puede resultar caprichosa. Hace meses que me propuse reseñar esta obra. De hecho, era una de las opciones que barajé para el pasado #Reseñoviembre, concretamente para el día dedicado a la palabra estímulo «Mono«. Sin embargo, no conseguí terminar su re-lectura a tiempo y decidí posponerla. ¿Quién podría imaginar que, cuando por fin encontré un hueco para redactarla, el mundo real estaría inmerso en una mortífera pandemia similar a la que tiene lugar en este cómic? Parece ser que el dicho popular que reza aquello de que la realidad supera a la ficción es más que apropiado.

El motivo de esta nueva lectura no ha sido otro que el lanzamiento por parte de ECC de su más reciente versión, que recopila íntegramente la serie en cinco lujosos volúmenes en cartoné. Esta vez respetando los arcos argumentales y, cómo no podía ser de otra forma, repleto de extras como bocetos y diseños o muestras de los guiones. Siendo quisquilloso, podría decir que echo en falta alguna introducción de los autores o artículos firmados por eruditos de este título en particular y el sello Vertigo en general, como David Chaiko o José Torralba. Pero no por ello deja de ser, en mi opinión, la mejor edición en castellano hasta la fecha.

Una obra escrita por Brian K. Vaughan, la más extensa que ha escrito hasta la fecha (al menos hasta que Saga retorne de su hiato ecuatorial y la iguale y supere). Sesenta números publicados originalmente entre 2.002 y 2.008 que fueron usados para presentarnos un escenario donde un buen día todo mamífero de género masculino fallece de manera espontánea y terrible. Los únicos supervivientes son Yorick Brown, un joven escapista aficionado en paro y Ampersand, el macaco al que se había ofrecido voluntario para cuidar.

Los únicos varones iniciarán un particular road trip por un mundo gobernado y poblado exclusivamente por mujeres, lo que les convertirá en el objetivo de todo tipo de féminas: científicas, políticas, militares, agentes secretas o fanáticas ultra-feministas. El viaje que comienza en New York, y atraviesa todos los Estados Unidos y gran parte del globo, sirve de excusa al guionista para ofrecer su particular visión del género femenino.

No sólo eso, también le ofrece la oportunidad de denunciar la desigualdad de género imperante en el mundo, particularmente en el ámbito laboral (aún a día de hoy) y más acentuado si cabe en determinadas profesiones y en la mayoría de cargos de poder. Todo ello presentando un paisaje post-apocalíptico tan bien construido y realista, que resulta escalofriante y del que series posteriores como Los Muertos Vivientes o Crossed son buenas deudoras.

Esta sensación de realismo es en gran parte responsabilidad de la autora gráfica, Pia Guerra. El estilo de la artista puede no resultar muy  espectacular o impactante a primera vista, como suele ocurrir en el comic-book estadounidense. De hecho su trazo más delicado y realista me recuerda más a la bande dessinée franco-belga o los fumetti italianos. Pero la canadiense centra sus esfuerzos en la narrativa y en la expresividad y gesticulación de los personajes.

Es la principal culpable de dar vida y voz propia a cada una de las diferentes mujeres que acompañan o persiguen a y/o se cruzan con Yorick y su simio amigo. Un abanico de protagonistas y secundarias tan cautivador como diverso: de la aparentemente fría Agente 355 y la racional a la vez que pasional Doctora Mann a la determinada e implacable Alter Tse’elon.

Guerra dibujó la mayor parte de los números, pero para cubrir las siempre despiadadas fechas de entrega se tuvo que recurrir a una serie de artistas invitados. Los elegidos fueron Paul Chadwick y los croatas Goran Parlov y Goran Sudzuka, siendo este último el que más episodios firmó después de la co-creadora. Una decisión que resulta acertada pues a los tres los hermana un mismo estilo, de trazo fino y delicado, similar al de la artista titular.

Pero por si hacia falta más homogeneidad gráfica, está José Marzán Jr. aportando sus tintas en la práctica totalidad de páginas. Mientras que en el color tenemos de inicio a Pamela Rambo que es sustituida alrededor del primer tercio de la historia por Zylonol, nombre del estudio tras el que se esconde su fundador: Lee Loughridge. Ambos aportan la sobriedad de colores que requiere la historia.

Una historia que me ha vuelto a enganchar como la primera vez, pues he devorado los cinco tomos. El gran sentido de la narración serializada de Vaughan, el maestro del cliffhanger, es evidente. Pese a su final agridulce como la vida misma, o mejor dicho gracias a él, esta nueva lectura me ha reafirmado en la opinión de que estamos ante uno de los trabajos cumbres de sus autores. Sin duda, lo incluiría en un hipotético Top 3 de series del tristemente desaparecido sello Vertigo.

Uno de los valores que uso para diferenciar una buena serie de televisión, que me ha gustado y entretenido, de una realmente excelente, que me ha creado adicción, es la sensación de vacío que me dejan al finalizar. Series como Breaking Bad, Hijos de la Anarquía o incluso la sitcom Friends, que al alcanzar su natural conclusión crearon en mí un sentimiento parecido a cuando te abandona un viejo amigo. Ése es exactamente el mismo estado en el que ha conseguido dejarme este cómic…¡y en dos ocasiones!

Sobra decir, por tanto, que a los que aún no hayan disfrutado de esta obra se la recomiendo encarecidamente. Así que cuando hayamos superado toda esta horrible pandemia, aprovechad y acudid a vuestro librero de confianza y haceros con esta edición (o la anterior en rústica, en su defecto). Estoy convencido que no os dejará indiferentes.

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