CRIMINAL

 

  • Título: Criminal Integral Volúmenes 1 y 2.
  • Edición original: Criminal #1-10Criminal Vol. 2 #1-7, Criminal: No One Rides For FreeCriminal: The Sinners #1-5, Criminal: 21st Century Noir y Criminal: The Last of the Innocent #1-4 USA (Icon, Marvel Comics, 2006-11 / Image Comics, historia corta en la antología The CBLDF: Liberty Comics #1 y re-edición de los recopilatorios, 2008-15 / Dark Horse Comics, historia corta en la antología Noir, 2009).
  • Edición nacional más reciente: Panini Comics (Integral, dos volúmenes, cartoné, 2013-14).
  • Argumento y guión: Ed Brubaker.
  • Dibujo y entintado: Sean Phillips.
  • Color: Val Staples y Dave Stewart (Criminal: 21st Century Noir).
  • Género: Noir, policíaco.

“Tengo miedo de acabar como mi padre.

Miedo de morir en el sitio al que pertenezco: la cárcel.”

Sigo inmerso en la re-lectura de la obra del dúo formado por el guionista Ed Brubaker y el artista Sean Phillips. Tras leer y reseñar Incógnito, decidí hacer lo propio con Criminal, uno de los trabajos más célebres y recordados de la pareja. Tanto, que ha sido objeto de un esperado e inevitable retorno, pero de eso ya me ocuparé más adelante.

En esta ocasión, me centro en los dos volúmenes de la edición integral de Panini Comics, que previamente había publicado el material en otros seis tomos. En este par de entregas se recopilan las cuatro series limitadas (de diez, siete, cinco y cuatro números, respectivamente) publicadas originalmente bajo el sello de autor Icon de Marvel Comics entre 2.006 y 2.011 que, posteriormente, fueron reeditadas en sus respectivos trade paperbacks por Image Comics.

La colaboración entre estos dos genios del cómic moderno tuvo inicio en DC Comics, en el especial de la línea Otros Mundos, Batman: Gotham Noir y prosiguió en Gotham Central y en Sleeper, englobada en el sello WildStorm, donde cosecharon grandes alabanzas de público y crítica. Sin embargo, todos estos títulos estaban limitados en mayor o menor medida por el hecho de trascurrir en universos de ficción super-heroicos. Es por esto que, cuando Bru cambió de compañía y vio la oportunidad que ofrecía el, a día de hoy prácticamente extinto, sello Icon no se lo pensó dos veces y desarrolló una historia pura y estrictamente noir, como bien indica su título. Y para ello no dudó en contar de nuevo con el arte de su colega británico, que había demostrado ser uno de los dibujantes con el que mejor se compenetraba.

¿Cuál fue el resultado? Pues si en la década de los noventa Frank Miller recuperó el género negro para el comic-book estadounidense con su Sin City, Brubaker y Phillips, lo reinventaron durante la primera década del presente siglo. Ambos títulos comparten ciertas similitudes narrativas, además del género, como el transcurrir de la acción en un ciudad concreta o moverse hacia delante y atrás en el tiempo para contarnos las historias y desventuras de sus protagonistas, en ocasiones, abarcando varias generaciones.

Pero ahí se acaban los parecidos. Brubaker ha sabido condensar todas sus inquietudes y las influencias literarias de maestros del género como Hammet, Chandler o Ellroy con las cinematográficas, no sólo norteamericanas, también asiáticas. Mientras que Phillips le aporta con su particular estética y narrativa, el toque británico y europeo. Todo ello contribuye a hacer de Criminal una obra única y refrescante en el momento de su publicación. A ello hay que sumarle que, huyendo de lo fácil, que habría sido optar por el blanco y negro, recurrieron al uso del color, donde Val Staples hace un trabajo destacado.

Para más inri, lejos de estancarse, la pareja opta por la experimentación y hace que cada arco argumental sea bien diferenciado del anterior. Así, en el primer integral tenemos Cobarde, una historia sobre un atracador de bancos, Lawless, un relato de venganza fraternal y Los Muertos y los Moribundos, compuesto de tres historias conectadas que desvelan el pasado en común del mismo número de personajes, además de la historia corta Nadie se Sube Gratis al Tren, originalmente incluida en la antología The CBLDF: Liberty Comics #1 publicada por Image Comics, para recaudar fondos para dicha organización.

El segundo volumen, lejos de decaer, mantiene el nivel e incluso lo mejora. Pues contiene los que hasta la fecha han sido mis capítulos favoritos, como Mala Noche que narra las desventuras de un falsificador retirado al cruzarse con una mujer fatal y que desprende tintes autobiográficos. En Los Pecadores recuperamos al protagonista de Lawless que se ve envuelto en otra truculenta historia de venganza, mientras que en El Último de los Inocentes nos sumergimos en un duro thriller psico y sociológico, con Phillips emulando el estilo de Archie Comics para narrar las escenas de acontecimientos pasados, en un recurso que Brubaker ya había usado en DeadEnders. También incluye la historia corta Noir Siglo XXI, originalmente publicada en blanco y negro en la antología Noir de Dark Horse Comics, y coloreada especialmente para su recopilación por Dave Stewart.

Todas las historias son clásicos modernos del género y la complicidad que demuestran en su narrativa Brubaker y Phillips, junto al inestimable apoyo de Staples, engancha y obliga a devorar página tras página, empatizando con los protagonistas de estas siniestras historias, incluso cuando en la mayoría de casos deberían repelernos. Así nos vemos atrapados por estos criminales, estos PattersonLawlessHyde… convirtiéndonos en adictos y cómplices de sus fechorías, aún sabiendo que, como reza el título de la canción de All That Remains, “This Probably Won’t End Well“.

Los caballeros de Panini han sabido completar una excelente edición con numerosos extras: todas las portadas originales, introducciones y epílogo firmados por el propio Brubaker y Dave Gibbons, los tráilers de la primera serie y de El Último de los Inocentes, algunos de los ensayos escritos por el guionista sobre sus influencias del género publicados originalmente con las grapas estadounidenses y los pin-ups de Phillips para dichos artículos y muestras del proceso creativo.

No se me ocurre ninguna excusa para que este par de tomos no debieran ser compra obligada para cualquier amante, no ya del género criminal, si no del noveno arte en general. Avalado además por los dos premios Eisner cosechados, a la mejor serie nueva en 2.007 y a la mejor serie limitada (por El Último de los Inocentes) en 2.012. Así que…¡leed, insensatos!

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