TOMORROW STORIES

  • portada_jpg_web_rgb_tomorrow_storiesTítuloTomorrow Stories.
  • Edición originalTomorrow Stories #1-12 USA (America’s Best Comics/WildStorm, DC Comics, 1999-2002).
  • Edición nacional más recienteECC (volúmen único, cartoné, 2018).
  • Argumento y guiónAlan Moore.
  • Dibujo y entintadoKevin Nowlan (Tomorrow Stories #1-4, 10 y 12), Rick Veitch (Tomorrow Stories #1-12), Jim Baikie (Tomorrow Stories #1-12), Melinda Gebbie (Tomorrow Stories #1-8), Hilary Barta (Tomorrow Stories #6-9 y 11-12), Dame Darcy (Tomorrow Stories #9-10) y Joyce Chin (Tomorrow Stories #11).
  • ColorWildStorm FX (Tomorrow Stories #1-2, 4, 8-9 y 11), Kevin Nowlan (Tomorrow Stories #1-4, 10 y 12), David Baron (Tomorrow Stories #2), Ben Dimagmaliw (Tomorrow Stories #2), Bad@$$ (Tomorrow Stories #3-12), Nick Bell (Tomorrow Stories #7-8) y Jeromy Cox (Tomorrow Stories #9).
  • Género: Pulp, ciencia-ficción, noir, superhéroes, parodia, comedia, antología.

«¡Dejad de preocuparos! ¡Prometo que no romperé ninguna ley de la física!»

El pasado 2016 Alan Moore, el guionista de cómics más importante del mercado estadounidense en las últimas cuatro décadas, anunciaba su retirada del medio. Faltando poco para que dicho hecho sea una realidad, pues aún deben finalizar la publicación de la antológica Cinema Purgatorio por parte de Avatar Press y The Tempest – el cuarto y último volumen de The League of Extraordinary Gentlemen – con Top Shelf/IDW Publishing, ambas junto a su compatriota Kevin O’Neill. Uno no puede evitar comenzar a sentir una anticipada nostalgia que abre la puerta a la voluntad de querer disfrutar de nuevo con los trabajos anteriores con los que tanto disfrutamos antaño.

Este tomo es un claro ejemplo de ello. Recopila la maxiserie antológica de doce números que se extendió entre agosto de 1999 y febrero de 2002. Fue publicada por el sello WildStorm, que acababa de ser adquirido por DC Comics. Compañía de la que el escritor de Northampton había salido escaldado y con pocas ganas de volver a colaborar. Sin embargo el dueño del sello, el artista surcoreano Jim Lee le convenció, garantizándole la suficiente libertad creativa gracias a la creación de su propia línea, que el bardo inglés bautizó como America’s Best Comics.

El guionista británico se desmarcó de la moda establecida en los cómics de superhéroes de la época, en la que imperaba el tono oscuro, la violencia, el exceso de músculos y testosterona y las mujeres extremadamente voluptuosas y de anatomía imposible. En lugar de eso, miró hacia el pasado, hacia la Silver y la Golden Age y más allá incluso, a los magazines pulp que fueron los precursores del comic-book.

Con esto en mente decidió poner en marcha este título donde, con este formato antológico, presentaba cinco nuevas creaciones en pequeños episodios divididos en cada número. A continuación, paso a resumir cada una de ellas:

· Jack B. Quick, el Niño Inventor (Boy Inventor): creado junto al artista Kevin Nowlan, que también se ocupa del color, se trata del clásico científico loco en versión niño pre-adolescente que habita en el ficticio pueblo de Queerwater Creek, Kansas. La única pega que se le puede encontrar a las disparatadas y desternillantes aventuras del chaval, es su falta de regularidad, pues tras figurar en las cuatro primeras entregas, sólo regresa en un par de los últimos números.

· Camisa Gris (Greyshirt): el más regular, pues está presente en todas las entregas (una de ellas doble) e incluso co-protagoniza un crossover en el último episodio. Dibujado por Rick Veitch, se trata de un homenaje a los justicieros de corte pulp como The Spirit, The Shadow o el británico Blackshirt. Es también el más «serio» de los cinco seriales, aunque no por eso los autores se encasillan ni dejan de experimentar. Como buena muestra de ello podrían ser la inclusión de un capítulo «musical» o uno completamente narrado desde la cabina de un taxi, que se encuentra entre mis favoritos. Señalar también que fue el único personaje que tuvo continuación en su propio spinoff en forma de serie limitada de seis números, Greyshirt: Indigo Sunset, a cargo del propio Veitch en solitario.

· First American y U.S.Angel: dibujado por el escocés Jim Baikie, tenemos esta sátira de los héroes patrióticos y sus sidekicks, en particular. Pero ni los superhéroes en general, ni temas, a priori más serios, como la televisión o la política de la época escapan de esta mordaz y divertida parodia, presente en las doce entregas.

· Telaraña (Cobweb): otro de los seriales presentes en todas las entregas. Aunque parte de una premisa pulp, con una justiciera y su chófer, ayudante y amante Clarice de protagonistas, es la más experimental tanto a nivel literario como gráfico. En este último apartado encontramos a la co-creadora Melinda Gebbie (que años más tarde se convertiría en la actual esposa del escritor), que juega con diversos estilos en cada número. Sin embargo, sólo está presente en los ocho primeros episodios. Para los cuatro restantes, tenemos en la primera mitad a la polifacética artista Dame Darcy y, posteriormente, a Joyce Chin (esposa y habitual colaboradora del también dibujante Arthur Adams). En el último episodio, aprovechando que ambos personajes residen en la ficticia Indigo City, presenciamos un divertido y picante cruce con Camisa Gris, dibujado íntegramente por su responsable artístico Rick Veitch, con el entintado de Hilary Barta.

· Salpicón (Splash) Brannigan: el sustituto de Jack B. Quick en la cabecera, es también el menos extenso, pues sólo lo encontramos en cinco entregas. Se trata de un ficticio superhéroe de la Golden Age hecho de tinta. El estilo cartoon de su creador gráfico, Hilary Barta, resulta de lo más adecuado para narrar las desventuras de este personaje, que destacan por ser una sátirica visión de la industria de aquella época.

Resumiendo, no será una de sus obras maestras como Miracleman, Watchmen o V de Vendetta, pero es un volumen que he vuelto a disfrutar y me ha divertido tanto como cuando leí por primera vez estas historias hace años. En una época en la que el genio británico había vuelto a disfrutar escribiendo en el cómic mainstream y su inventiva creativa y narrativa, desbordaba. No en vano este título recibió cuatro galardones Eisner y un Harvey entre los años 2000 y 2001.

En cuanto a la edición de ECC, en cartoné y que incluye todas las portadas originales y las de los dos recopilatorios además de ilustraciones de cuatro de los cinco personajes principales a cargo de sus autores (sólo faltaría la de First American y U.S.Angel), es prácticamente impecable. Por ponerle una pega: la no inclusión de los dos especiales posteriores (y queriendo, también el America’s Best Comics 64 Page Giant) que le habrían dado la condición de integral definitivo.

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