DEADENDERS

  • deadendersTítulo: Colección Vertigo Voices Volumen 5: DeadEnders.
  • Edición originalDeadEnders #1-16 y Prez: Smells Like Teen President… USA (Vertigo / DC Comics, 2000-01 y 1995).
  • Edición nacional más recientePlaneta Cómic (Color, cartoné, 2010).
  • Argumento y guiónEd Brubaker.
  • Dibujo: Warren Pleece (DeadEnders) y Eric Shanower (Prez: Smells Like Teen President…).
  • Entintado: Richard Case (DeadEnders #1-8), Cameron Stewart (DeadEnders #9-16), Eric Shanower (Prez: Smells Like Teen President…) y Jay Stephens (DeadEnders #4, páginas).
  • ColorBjarne Hansen (DeadEnders #1-8, 10-12 y 14-15), Marguerite Van Cook (DeadEnders #9, 13 y 16) y Robbie Busch (Prez: Smells Like Teen President…).
  • Género: Ciencia-ficción, post-apocalíptico, road trip.

“Por ahora, fingiremos que el tiempo es lineal.”

Recientemente conseguí este tomo descatalogado de la extinta Colección Vertigo Voices, creada por Planeta cuando aún poseía los derechos de DC Comics y su sello de autor Vertigo, en España.

Está dedicado a la figura del escritor Ed Brubaker y recopila la serie más extensa que realizó para el legendario sello de la Distinguida Competencia, DeadEnders. Se trata de una serie de creación propia que se extendió por 16 números entre los años 2000 y 2001.

Una historia que parte con una premisa de ciencia-ficción post-apocalíptica con estética mod y protagonizada por un grupo de jóvenes inadaptados y sin esperanza. A priori, podría parecer una especie de pastiche entre La Naranja Mecánica y Trainspotting. Sin embargo, genera aquí una original historia ambientada en la ficticia Nueva Belén (New Bethlehem), una metrópolis dividida en sectores desigualmente repartidos en el aspecto económico y social surgida tras un acontecimiento apocalíptico conocido simplemente como el “Cataclismo“.

En uno de los sectores más desfavorecidos reside el principal protagonista de la historia, Bartholomew “Beezer” Beezenbach, quien desde la infancia padece unos ataques en los que sufre con visiones que le muestran cómo era el lugar antes del evento que oscureció el cielo. Junto a todo su círculo íntimo: amistades, pareja, familia, vecinos… iremos descubriendo qué es lo que ha pasado y cómo se organiza el sistema que rige la ciudad, a la vez que profundizaremos en el misterio detrás de las visiones que, obviamente, despertarán el interés de las altas esferas.

Resulta interesante leer una obra de Brubaker tan alejada del noir al que nos tiene acostumbrados en los tiempos más recientes, aunque es cierto que algo de la conspiración y espionaje que desarrolló más tarde en títulos mainstream se encuentran ya presentes. Lo que más destaco de su labor aquí es la facilidad con la que crea el ambiente a partir de las relaciones de los personajes. Tal es así, que asombra la realística manera en que retrata la cotidianeidad a la que los protagonistas se han visto abocados, sin esperanza en el futuro, dedicándose a traficar con sus escúters o adoptando una religión post-cataclísmica…

El dibujo del británico Warren Pleece ayuda a generar esta atmósfera expresamente buscada, a medio camino entre las revistas juveniles de los ’40-’60 y los relatos de las revistas antológicas británicas, que da como resultado una especie de Archie y sus Amigos de un futuro distópico (de hecho, los autores realizan un nada disimulado y divertido homenaje). Si bien es cierto que su trazo se ve más beneficiado con el entintado del canadiense Cameron Stewart (en la segunda mitad de la serie) de líneas más suaves y finas que con el del más que competente Richard Case, cuyas tintas resultan más toscas, gruesas y rígidas.

En el apartado del color encontramos al danés Bjarne Hansen, sustituido puntualmente por la inglesa Marguerite Van Hook,  ambos artistas polifacéticos, que con su paleta de colores contribuyen a construir esa atmósfera triste, gris, contaminada, decadente  y post-apocalíptica que impregna la obra.

Me gustaría destacar que, pese a que inicialmente resulta un poco lento el ritmo narrativo seguramente debido a que los autores esperaban poder desarrollar por más números la trama, todas las líneas argumentales se van viendo entrelazadas y alcanzan el clímax en un arco final que ha resultado ser una de las conclusiones mejor cerradas y que más me han gustado recientemente.

Los extras de esta edición incluyen todas las portadas de la serie a cargo del inglés Philip Bond, muy en sintonía con el arte interior de Pleece junto a Case, primero, y Stewart, después. Además de algún globo con parte de la rotulación original o un cuadro de créditos en lengua italiana, el principal defecto de este tomo es la exclusión de la historia corta incluida en el Vertigo: Winter’s Edge #3 que servía de presentación a la serie. Esperemos que la actual licenciataria en España nos ofrezca una edición con estos detalles corregidos, en un futuro no muy lejano…

Por contra, incluye el especial Presi: El Jovencito Presidente (Prez: Smells Like Teen President…). Uno de los primeros trabajos de Brubaker para el sello, dentro de la línea de one-shots Vertigo Visions. Junto al dibujante y uno de sus primeros colaboradores habituales, Eric Shanower – coloreado por Robbie Busch -, retoma el concepto del personaje de presidente adolescente creado en los ’70 por Joe Simon y Jerry Grandenetti. En este caso usa a un joven que cree poder ser el hijo del Presi original y que se embarca junto a sus dos mejores amigos en un road-trip en búsqueda de la confirmación de su identidad, como una excusa para retratar a la generación-X en plenos años ’90, todo ello rezumando a punk-rock y grunge con Nirvana al frente de la banda sonora. Esta historia mucho más contenida en cuanto a extensión que la principal, comparte sin embargo el mismo mensaje de desapego generacional con la sociedad y sin perspectiva de un futuro mejor que, desgraciadamente sigue vigente a día de hoy.

Resumiendo, resulta una interesante adquisición (en el supuesto de que os encontréis con ella en una librería o mercadillo de segunda mano), si os interesa completar la bibliografía y/o comprobar la evolución del escritor de Maryland o si sabéis difrutar de una entretenida historia de ciencia-ficción moderna con tintes de crítica generacional y social a la que no le han perjudicado los años, más bien lo contrario.

 

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